Cada viaje a Malabo, Guinea Ecuatorial, se convierte para María Soledad Sautoho Napá, presidenta de UNAMIA, en una experiencia que rebasa cualquier descripción.
«Faltan calificativos para definir la sensación que le queda a uno cuando siente que da lo mejor de sí misma.»
María Soledad lo define como un viaje de ida y vuelta sin fin, un ciclo constante de entrega, aprendizaje y conexión profunda con las comunidades a las que sirve.
Representar a UNAMIA: Un Privilegio y una Misión
Para Sol, representar a UNAMIA no es solo una labor, sino uno de los mayores privilegios que le ha regalado la vida. Cada regreso a Malabo es una oportunidad para llevar esperanza y, al mismo tiempo, recibir el cariño y la gratitud de todas las personas que se benefician de los proyectos de la organización.
Encuentros que Marcan el Corazón

Las emociones se multiplican en cada encuentro:
- Las hermanas del poblado de Basakato, cuando recibieron sus ordenadores, mostraron una alegría imposible de describir.
- Las caras llenas de luz de las hermanas de E Waiso, durante las reuniones con Sol y la coordinadora.
- Las alumnas del curso de auxiliar de educación del colegio E Waiso Ipola, agradecidas y motivadas.
- Las maestras de los niños con diversidad funcional, comprometidas con cada pequeño avance.
- Las alumnas del taller Mujer Rural, que ven en estos proyectos una puerta abierta hacia un futuro digno y autónomo.
Cada gesto, cada mirada, cada palabra de agradecimiento, son el motor que impulsa a UNAMIA a seguir adelante.
Un Llamado a la Solidaridad

Desde UNAMIA, sentimos un profundo orgullo por la labor que estamos llevando a cabo. Sin embargo, sabemos que queda mucho por hacer y que nuestro impacto puede multiplicarse con el apoyo de personas solidarias como tú.
«Necesitamos el apoyo de todas aquellas personas con vena solidaria que nos puedan aportar su grano de arena para ayudarnos a ser más grandes y más fuertes como organización.»
Solo así podremos llegar a más personas y a más países, llevando oportunidades, educación y dignidad a quienes más lo necesitan.
Reflexión Final
El viaje de Sol no es solo físico, sino también emocional y espiritual. Cada regreso a Malabo es un paso más en un camino que no tiene fin, porque la solidaridad auténtica no conoce límites ni distancias.
Hoy, te invitamos a unirte a esta travesía. Con tu apoyo, podemos transformar vidas y construir un futuro mejor para muchas comunidades olvidadas.
¡Comparte nuestro proyecto y ayúdanos a crear un mundo mejor!

