«Hola, soy Matile.» Así se presenta Matilde Toichoa Buaha, una integrante de Unamia que nos inspira con su historia de fuerza, generosidad y un profundo deseo de ayudar a los demás. Matilde se describe como una persona trabajadora, luchadora, fuerte, y también muy tímida. Sin embargo, es su capacidad de empatizar con los demás y su anhelo constante de brindar apoyo lo que la define de manera más significativa.
La Invitación que Cambió Todo
Un día, Sol, la presidenta de Unamia, le habló sobre la idea de unirse al proyecto. Matilde no dudó ni un segundo en querer ser parte de esta misión. «Sin pensarlo, decidí aportar mi ayuda para todos los proyectos a realizar.» Para Matilde, saber que puede ayudar a personas en situaciones menos favorables llena su corazón de esperanza por un futuro mejor.
«Y sí, entre todos podemos mejorar el futuro de un colectivo vulnerable,» reflexiona Matilde, convencida de que la unión y la solidaridad pueden crear un cambio real y duradero.
Raíces en Guinea Ecuatorial y una Infancia Llena de Gente

Matilde nació en Guinea Ecuatorial y creció en una familia numerosa. Durante su infancia, su hogar estaba siempre lleno de vida, entre hermanos, primos y visitas de sus abuelas. Siempre había gente en casa, y con ellos, siempre había generosidad.
«Mi madre me enseñó desde muy joven a ser generosa,» recuerda Matilde. En su hogar, a todo el que llegaba se le ofrecía comida, agua o cualquier cosa que pudiera necesitar. «Mi madre solía decir que lo mínimo que se le puede ofrecer a una persona siempre es comida.» Estas palabras marcaron profundamente a Matilde, definiendo la manera en que veía el mundo y cómo se relacionaba con los demás.
Matilde llegó a España cuando era muy joven, con solo quince años. Fueron años de esfuerzo, trabajo duro y adaptación a un nuevo país. Con el tiempo, Matilde formó su propia familia en Málaga, convirtiéndose en madre de dos hijas. Ella ha intentado transmitirles el mismo valor que su madre le enseñó: «Siempre enseño a mis hijas a ser generosas, a ofrecer al prójimo como mi madre nos enseñó a mis hermanos y a mí.»
Unirse a Unamia: Un Paso Natural

Con su corazón lleno de esas lecciones de infancia, unirse a Unamia fue un paso natural para Matilde. La oportunidad de ofrecer su granito de arena para ayudar a los más necesitados le produce una inmensa satisfacción. «Ofrecer mi granito de arena a Unamia me produce mucha satisfacción,» nos comparte, sabiendo que cada pequeño esfuerzo cuenta cuando se trata de mejorar la vida de los demás.
Reflexiones Finales
La historia de Matilde Toichoa Buaha es un testimonio del poder de la generosidad y la compasión. Desde sus raíces en Guinea Ecuatorial hasta su vida actual en Málaga, la esencia de Matilde ha sido siempre la misma: dar, apoyar y hacer todo lo posible por quienes están en situaciones vulnerables.
En Unamia, estamos agradecidos de contar con personas como Matilde, que con cada acción y cada palabra, demuestran que juntos podemos hacer la diferencia. Si alguna vez dudaste del impacto que un solo individuo puede tener, la historia de Matilde es una prueba irrefutable de que cada granito de arena cuenta para construir un futuro más esperanzador para todos.
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